Hacienda son las compañías farmacéuticas

"Hacienda somos todos", rezaba no hace mucho un lema publicitario que ha hecho más daño a la salud de los españoles que la temida epidemia de gripe A H5N1 con la que se nos amenazó hace aún menos tiempo. Más daño, digo, porque aun cuando no se haya llegado a cuantificar el número de hernias inguinales estranguladas provocadas por incontenibles ataques de risa -crispada, desesperada, espumeante de rabia; pero risa- sufridos por contribuyentes al ver que Hacienda sigue respetando escrupulosamente el sistema feudal, experiencias individuales transmitidas en charlas de sobremesa y a través de las redes sociales permiten estimar una morbilidad extraordinaria, y extraordinariamente creciente.

Menos mal que ahora algunos sectores críticos y responsables empiezan a poner los puntos sobre las íes, lo que sin duda contribuirá -¡contribuirá! ¿En qué estaré pensando?- a que podamos abandonar ese que Verlaine denominó "humor de chacal". Instituciones socialmente responsables han comprendido que Hacienda no estaba llevando a cabo correctamente su trabajo y han salido al rescate. En primer lugar había que recordar a tirios y troyanos cuál es la misión de una Hacienda pública: redistribuir la riqueza. Y las empresas farmacéuticas han caído en la cuenta de que son ellas quienes realizan esa benemérita tarea.

Ha sido preciso el escándalo vinculado a la comercialización de Sovaldi para que, más allá de lo puremente coyuntural -enfermos que reclaman su tratamiento; médicos que lo recetan adoptando la opción del uso compasivo, para ver que pasados los meses sus pacientes no lo reciben...-; asuntos puramente individuales que se llevará el viento, especialmente si desembocan en una incineración poco cuidadosa de los cadáveres; más allá, digo, de todo esto, lleguemos por fin a una cuestión de fondo: si no hay más justicia no es por obra de las compañías farmacéuticas, pues son ellas quienes están procediendo a la redistribución de la riqueza. En esos mismos términos, reforzados por la noción de "reparto solidario", explicó ayer una exdirectiva de Gilead, la compañía que comercializa Sovaldi, la política de precios practicada por la empresa en los diferentes países, insistiendo, de paso, en la más que controvertida afirmación de que son las empresas privadas las únicas que invierten en investigación farmacéutica.

Dichas declaraciones fueron emitidas por el canal privado de televisión "La sexta", y considero mi deber ciudadano y docente ponerlas a disposición de quienes estando interesados en ellas no hayan tenido ocasión de escucharlas. Con ellas al menos sabremos, por fin, quién es Hacienda.

#políticamenteincorrecto

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