Más sobre Sovaldi

La entrada anterior ha sido objeto, entre otros que agradezco, de un comentario que considero imprescindible transmitir, pues abre un nuevo campo de reflexión. El autor del mismo es un amigo, médico rural, si es que aún existe esa para mí bella denominación, de Cebolla (Toledo): Vicente Andrés. Estudiamos juntos en el Hospital Clínico de San Carlos, el trabajo nos condujo a cada cual por un camino y a la vuelta de los años nos reencontramos con su tesis doctoral como nexo de unión. Aquella tesis tenía un sesgo, o algo más que eso, filosófico, que permitía reconocer en su autor un médico reflexivo, preocupado por llegar hasta el último reducto de los problemas que plantea su exigente profesión. Por eso no me ha sorprendido que tomara por los cuernos un toro al que yo mismo iba aproximándome lentamente en conversaciones con mi esposa, también "del gremio", como decía uno de mis remotos maestros en aquella urología que practiqué durante unos años, hace ya muchos, casi una eternidad...

Pero vengamos al asunto: más allá de lo que hoy es problema urgente -existe un fármaco que se dice salvador y no llega a sus destinatarios por motivos exclusivamente económicos-, esa misma etiqueta que acabo de emplear despierta sospechas, pues como dice el título de uno de los libros que tenemos en la biblioteca del departamento, hoy sabemos que No Magic Bullet (ya sé que la sintaxis no es coherente, pero el título es ese). No hay balas mágicas como las que soñaba Ehrlich en los albores de la quimioterapia antibacteriana. A los que peinamos canas, y más a quienes lo hacemos, como historiadores, también en cabezas ajenas, las de los antepasados, los medicamentos-milagro nos despiertan pronto la desconfianza. Y Vicente ha dado voz a la sospecha:

Querido Luis.

Como siempre de acuerdo con lo que expones.

Aunque todo este asunto del tratamiento de la hepatitis C tiene la peculiaridad de la desmesura, hay algo en lo que no repara casi nadie y es en la publicidad del asunto. Los escépticos de los beneficios del Tamiflu (entre los que me encontraba yo), recordamos lo que hizo por las ventas toda la propaganda que los medios de comunicación “libres” le regalaron a la empresa (esta misma, Gilead, en connivencia con Roche). ¿Cómo nos enteramos de la gripe porcina? Sin embargo ¿Habla alguien, por ejemplo, de la lepra? Pues sigue habiendo millones de afectados. Sólo la recordamos los que hemos visto diagnosticar algún caso; o los que éramos niños cuando en Molokai, el padre Damián era un héroe sacrificado por los demás.

¿Es que no sabemos que un fármaco no puede ser que cure todos los casos? ¿Es que nadie se lee la ficha técnica?: Sólo se puede usar junto a otros medicamentos para la hepatitis C, y nunca solo. Es más, dice que si se suspenden aquellos, por efectos secundarios, debe retirarse este. Es obvio que esto encarece mucho el uso del medicamento. Pero los argumentos de la ex-directiva son falaces, además de arrogantes, porque aunque el porcentaje de curación fuera del 56% –como dice el ministro– ya merecería la pena el desembolso, siempre que fuera ajustado, esto es justo.

La manipulación de los humanos me produce una profunda repugnancia, cada vez más.

Averiguo un poco más sobre Gilead y me encuentro detrás al inefable Donald Rumsfeld (¡qué casualidad!) y al grupo Bilderberg. Qué mejor plan que tras desarrollar un fármaco, inventarse una enfermedad para que pueda mostrar toda su capacidad curativa. Los medios de comunicación, ya sea por morbo, interés periodístico legítimo o por “fondos de reptiles” se encargarán del resto.

Dicen los demonólogos que el mayor éxito del diablo en los tiempos postmodernos, es que nadie cree en él. Y ya sabemos que también fue víctima de un desahucio, el Vaticano declaró la inexistencia del infierno.

Un abrazo

¿Qué más puedo decir? ¡Qué suerte tener amigos despiertos, sutiles, dispuestos a preguntarse por lo que hay o puede haber detrás de las apariencias, o de los discursos!

Mensaje a quienes aún sois estudiantes de Medicina: ¡cuidado con los prospectos, y con muchos de los artículos publicados en revistas científicas, pues a veces "los carga el diablo"! Aunque este mensaje ya lo habíais oído, ¿verdad?

#políticamenteincorrecto

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