DOCILE PLEBES. LA CRÍTICA POLÍTICA A LA PSICOTERAPIA EN EL PENSAMIENTO DE JAMES HILLMAN (y IV)

... y una tercera: estética

Pero lo anterior no debe hacer pensar que la propuesta de Hillman tenga algo que ver con un ascetismo masoquista como el que caracterizó, por ejemplo, a la Europa bajomedieval azotada por la peste, a la del barroco o a esa parte del romanticismo que sirvió para otorgar mala fama al movimiento en su conjunto y a sus derivaciones más oscuras a lo largo del siglo diecinueve (Praz, 1999). Quien conozca su obra sabe que, incluso cuando habla del reino de Hades y Perséfone y, en general, de la muerte, su lenguaje es luminoso. También en el inframundo hay sol; un sol subterráneo (Daraki, 2005: 29-34), nocturno si se quiere, pero que alumbra riquezas para el alma (Hillman, 1979: 20, 53 y 185). Por otra parte, ese mundo inferior no es el único por el que se mueve Psique. Todos los dioses del panteón griego, olímpicos o no, son para nuestro autor otras tantas imagines a través de las que el alma se manifiesta y se construye, y esa convicción le lleva a proponer una visión estética del mundo, de ese mundo que tiene un alma[i]. Sin duda el más artista de esos dioses, como bien supo reconocer un artista humano, Thomas Mann, es Hermes (Montiel, 2013); en él parece estar pensando Hillman cuando propone cambiar el sentido del concepto de middle ground –término medio- que, a su juicio, se aplica en la psicoterapia actual:

I can think of a middle ground, but not the one therapy tries to work, because that middle ground, I believe, is mediocrity, compromising symptom and system in such a way that in the end the symptom disappears and the “successful” case reenters society. The middle ground I would propose is the arts, in which the symptom becomes the marginal informing spirit or hounding dog that never lets go, driving the psyche to the edge (Hillman; Ventura, 1992: 154).

Es decir, no tanto un término medio como un mediador, y Hermes, el dios artista, es, no por azar, el gran mediador, el psicagogo, el conductor de las almas. Las conduce, sin duda, al más allá, al reino de los muertos; pero la muerte del alma, en la psicología de Hillman tanto como en la de Jung, tiene un valor simbólico, o por mejor decir, psicológico en el más estricto sentido del término, y lo que en esencia representa es un cambio, una transformación[ii]; una experiencia que es tanto psicológica como estética, en el más propio sentido del término. Pero hoy en día parece existir un cierto consenso acerca de que lo estético es en buena medida superfluo:

Our culture just can’t accept aesthetics as essential to the daily round. The prejudices against beauty expose our culture’s actual preference for ugliness disguised as the useful, the practical, the moral, the new, and the quick. The reason for this repression of beauty, in therapy too –for beauty doesn’t come into therapy any more than it comes into the mall or the workplace- is nothing less than the taproot of all American culture: puritanism (Hillman; Ventura, 1992: 129).

A esto último me refería al señalar que no debe confundirse la querencia de Hillman por el inframundo con algún tipo de moralismo o de religiosidad enemiga de la alegría; si el puritanismo es la raíz de all American culture –y por extensión, o por secuacidad, de gran parte de la cultura occidental- y además el enemigo a batir, la concepción estética de la vida del alma propia de nuestro autor será cualquier cosa menos puritana. Al contrario, toda su obra es una apología de la belleza, de una belleza que incluye tanto la alegría como el sufrimiento –ambas cosas en el dominio psícológico-, pero concebido este último como una etapa, generalmente necesaria para alcanzar con plenitud la primera. Esta concepción se pone de manifiesto, y además de manera artística, en su confrontación de las figuras de Afrodita y Psique en el relato de Apuleyo en El asno de oro; ese relato que llegó a representar, para él, el mito del análisis. Afrodita es la diosa; es prácticamente omnipotente y se lanza, con todas las ventajas, sobre su presa, la muchacha humana, Psique, que pasará por durísimas pruebas para poder llegar al lugar que le corresponde rescatada por Eros. ¿El motivo? Los celos. Los seres humanos han empezado a honrar a la bella y humilde muchacha como antes solo se honraba a los dioses. Apuleyo intuyó, y Hillman sabe, que hay una razón para ello:

The beauty of soul which alone surpasses the allure of Aphrodite will show in the aesthetic imagination of the psyche and the attractive power of its images (…) But mainly the beauty of psyche refers to a sense of the beautiful in connection with psychological events. By being touched, moved, and opened by the experiences of the soul, one discovers that what goes on in the soul is not only interesting and meaningful, necessary and acceptable, but that it is attractive, lovable and beautiful (Hillman, 1972: 101).

Por eso resulta inevitable que

…which attracts us most of all, more even that the Goddess of Beauty, Aphrodite, is the mortal Psyche, the mortal human psyche (Hillman, 1972: 53).

Adiós a la (vieja) psicoterapia

El problema para Hillman, que no se resigna a ser “a gray man in a gray chair”, porque considera que eso representa un engaño a sus pacientes, es que no puede encontrar en la psicoterapia contemporánea ni estética, ni oscuridad, ni una apertura hacia el alma del mundo que incluya el compromiso con la realidad social y medioambiental. No puede sentirse tranquilo en una posición de normalizador de conductas que, a su juicio, solo conduce a formar docile plebes compuesta por individuos entrenados para una introspección inhabilitante, y tampoco cree que “curar” sea el mejor servicio a alguien que presenta determinados síntomas psíquicos. Tanto en el caso del terapeuta como en el del paciente,

maybe the only way to be morally honest is to become dysfunctional (Hillman; Ventura, 1992: 158).

La psicoterapia no ha mejorado al mundo; en su opinión éste is getting worse, de modo que ha llegado la hora de tomar decisiones radicales:

So, though I love you, depth psychology, I can’t stay in the same house with you. We both changed too much. Once you were like an artist, and now you’re a homemaker. You never go out in the street; you’ve become content with yourself; what you say doesn’t seem at all relevant (…) I want to be loyal to our vow, but there is more death in staying than in parting (Hillman; Ventura, 1992: 157).

Para él, y sin duda para otros, comienza una nueva etapa. O puede que ya hubiera comenzado sin que nadie se diese cuenta[iii].

[i] Me es imposible documentar de manera puntual esto que constituye el núcleo del pensamiento hillmaniano. Quien desee adquirir una idea de conjunto del mismo sin leer una por una sus obras principales puede acudir al volumen 1 de la Uniform Edition, Archetypal Psychology. Putnam, Spring, 2013.

[ii] Además de las obras ya citadas puede consultarse sobre este tema Suicide and the soul (Hillman, 2011). He tratado este tema, en concreto sobre una obra literaria, en: Montiel 2014.

[iii] De ser así habría sucedido, dando con ello la razón a Hillman, en el mundo del arte. Es lo que me ha parecido atisbar en al menos tres casos (Montiel, 2012, 2013, 2014). Y seguramente hay tantos más…

Referencias

Berlin, Isaiah (2000) Las raíces del romanticismo. Madrid, Taurus.

Daraki, Maria (2005) Dioniso y la diosa Tierra. Madrid, Abada.

Goethe, Johan Wolfgang (1997) Zahme Xenien. In Sämtliche Werke. Bd. 18/1. München, Hanser.

Hillman, James (1975) Re-Visioning Psychology. New York, Harper.

Hillman, James (1979) The Dream and the Underworld. New York, Harper ; Row.

Hillman, James (1988) Anima. An Anatomy of a Personified Notion. Dallas, Spring.

Hillman, James (1992) “Anima Mundi: The Return of the Soul to the World”. In The Thought of the Heart; and the Soul of the World. Putnam, Spring.

Hillman, James; Ventura, Michael (1992) We’ve had a Hundred Years of Psychotherapy and the World’s getting Worse. San Francisco, Harper.

Hillman, James (2006) City and Soul. Putnam, Spring.

Hillman, James (2011) Suicide and the Soul. Putnam, Spring.

Hillman, James (2013) Senex and Puer Putnam, Spring.

Laín, Pedro (1963) Historia de la medicina moderna y contempooránea. Barcelona, Científico-Médica.

Laín, Pedro (1981) La medicina actual. Madrid, Dossat.

Montiel, Luis (2012) El rizoma oculto de la psicología profunda. Gustav Meyrink y Carl Gustav Jung. Madrid, Frenia.

Montiel, Luis (2013) “Told by a Myth: Thomas Mann’s Felix Krull”, Culture ; History Digital Journal 2(2): e029. doi: http://dx.doi.org/10.3989/chdj.2013.029.

Montiel, Luis (2014) “The journey of the soul towards death. The mines of Falun by E.T.A. Hoffmann”, Escritura e imagen, 10: 155-179.

Nietzsche, Friedrich (1999) Die fröhliche Wissenschaft. In Kritische Studienausgabe, Hrsg. Von G. Colli ; M. Montinari, Bd. . Berlin, De Gruyter.

Praz, Mario (1999) La carne, la muerte y el diablo en la literatura romántica. Barcelona, Acantilado.

Russell, Dick (2013) The Life and Ideas of James Hillman, vol 1, The Making of a Psychologist. New York, Helios Press.

Schelling, Friedrich Wilhelm Joseph (1806) Von der Weltseele. Eine Hypothese der höheren Physik zur Erklärung des allgemeinen Organismus. Hamburg, Perthes.

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